¿Este juguete le ayuda a ser más feliz?

Reflexionemos con nuestros hijos e hijas sobre la gran cantidad de juguetes que tienen y, sobre todo, los motivos por los que los pidieron o nosotras los compramos. Esto les ayudará a seleccionar mejor sus juguetes y a pedir menos.

Creo que a veces confundimos juego con juguetes. Pero se puede jugar sin juguetes. Y te digo más, no por tener muchos juguetes, se juega más y mejor.

Si sientes que tienes que liberarte de ese desorden material de los juguetes, porque el caos te abruma y estresa, ya has hecho la parte difícil… ahora el camino es sencillo. 

 

El papel del juguete

Todos conocemos lo importante que es el juego para el desarrollo de nuestros hijos e hijas. No se trata sólo de pasar un rato entretenido, es mucho más, como te he contado otras veces.

Y debemos saber que los juguetes simplemente son herramientas que podemos utilizar para acompañar el juego y hacer que sea más variado y rico, pero lo verdaderamente importante es jugar. Aunque lo cierto es que a veces le damos más importancia a los juguetes, invirtiendo mucho dinero y tiempo en adquirir juguetes a nuestros hijas e hijos que terminamos acumulando «por si acaso» algún día los vuelven a utilizar.

 

Un respiro para el medio ambiente

Y esto nos pasa con muchas cosas… Echa un vistazo a tu armario, seguro que tienes ropa que hace meses que no usas. O la de productos de aseo que amontonamos sin sentido en el baño. Tenemos muchas más cosas (de todo) de las que necesitamos, consecuencia del consumismo que tenemos interiorizado.

«Tenemos un gran poder como consumidores, del que debemos ser más conscientes, por el planeta, por nuestra economía y por la liberación mental que supone no estar tan apegado a la necesidad de tener cosas»

Cada producto que consumimos deja una huella ecológica en el medio ambiente, por la energía, agua y materias primas utilizadas en su fabricación. Y también por la contaminación generada en su distribución. Sin olvidar el problema medioambiental que supone la gestión de residuos. Por eso reducir el consumo supone un gran respiro para el medio ambiente.

Y no se trata sólo de consumir menos, sino de valorar más la calidad y no tanto la cantidad. Calidad en los materiales y calidad en el tipo de juego que ofrecen, para ello es esencial introducir criterios de sostenibilidad y tener claros los valores que queremos transmitir a nuestros hijos e hijas cuando los adquirimos. 

 

¿Cómo llevarlo a la práctica?

Tan fácil como echar un vistazo a tu alrededor y pensar si todos esos juguetes están ayudando a tu hijo o hija a ser más feliz, si le aportan juego del bonito y bueno.

frases para reflexionar sobre la cantidad de juguetes que tenemosReflexionemos sobre la cantidad de juguetes innecesarios que tenemos y los motivos por los que los compramos.

Esa reflexión me llevó a tener más en cuenta las necesidades reales de juego de mi hija y mi hijo y no tanto mis expectativas. Piensa que el juego es espontáneo, surge de forma libre, de la propia motivación de cada niño o niña. De manera que no lo podemos forzar, por mucho que a nosotras nos guste un juguete. Por eso creo que es fundamental tener en cuenta a nuestros hijos e hijas a la hora de elegir un juguete.

 

La importancia de tenerles en cuenta

No creo que se pueda generar un auténtico cambio si dejamos al margen a nuestros hijos e hijas, que son parte implicada y muy importante en esto de los juguetes. Deshacerse de los juguetes que no aportan, esos que piensas «bufff» cuando se los regalan, de plástico de mala calidad… por supuesto que es un buen comienzo, pero si no les implicamos, volveremos a las mismas inercias de consumo de siempre y seguiremos con el caos y el estrés que nos provoca acumular cosas de forma innecesaria. 

Con mi hija mayor, cuando tenía 5 años, hicimos una lista con los juguetes que tenía y fue diciendo con cuáles jugaba mucho y con cuáles no. Nos centramos en estos juguetes que no usaba y le preguntamos por qué creía que era así y fueron saliendo cosas muy interesantes: porque estaba roto, lo pidió porque lo tenía una amiga suya o lo había visto en la tele, era de un personaje favorito suyo pero luego no le había gustado…

Acompañando estas reflexiones, ella fue viendo que no todos los juguetes que pedía eran divertidos o los cuidaba bien. Y esto fue una reflexión maravillosa, que hizo que empezara a valorar y cuidar más sus juguetes, a prestar más atención y jugar más con los que tenía. Y sí, puedo decir que su juego se transformó y empezó a ser mucho más imaginativo. 

Educar en este sentido es fundamental para que tengan unos valores de cuidado y respeto por las cosas. Y que aprendan cuál es el verdadero papel de los juguetes, les hace pedir menos y elegirlos mejor.

 

Empieza poco a poco si lo necesitas, con pequeñas acciones, eliminando y dejando espacio (sobre todo mental) para lo importante, que es disfrutar jugando con tus hijos. Y si ya has empezado a simplificar y tener una vida más minimalista, me encantará saber los pasos que has dado.

 


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María de Time for Toys

Disfruto jugando y viendo jugar a mis peques, con juguetes que tengan alma ¡imaginación y creatividad al poder! Alquilarlos es toda una experiencia llena de aprendizajes

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